Apple The Exchange TRX: una tienda enterrada con vocación urbana
Apple abrió en Kuala Lumpur algo más que su primera tienda en Malasia. Apple The Exchange TRX es, ante todo, una pieza urbana cuidadosamente colocada en el nuevo distrito financiero de Tun Razak Exchange. En vez de competir con la ciudad, se incrusta en ella.
La tienda es subterránea y se organiza dentro de un atrio. Desde la superficie, el edificio apenas se deja ver: solo la cubierta asoma. En el interior, el espacio se despliega verticalmente en tres niveles conectados visualmente, incluso desde el nivel inferior del centro comercial. La tienda se conecta con el centro comercial en cada uno de sus niveles y actúa como bisagra entre el pasaje comercial y el parque superior. El visitante no solo entra a la tienda, la puede atravesar en cualquier dirección, y seguir su camino. Como estrategia comercial, esta disposición es todo un acierto.

Funcionalmente, el interior no sorprende, porque el usuario se encuentra con lo que puede ver en cualquier otra Apple Store. Hay foro, mesas, escalera escultórica, ascensor acristalado… Todo está en su sitio y es perfectamente reconocible. Lo mejor de todo es que eso se puede ver desde arriba, a lo largo de todo el perímetro de este foso de tecnología.
La tienda funciona con energía 100 % renovable y es neutra en carbono, en línea con los estándares que Apple viene aplicando en sus instalaciones más recientes. El interior acompaña con una paleta de materiales refinada y reconocible: piedra natural, acero inoxidable pulido, terrazo claro y techos de madera. Todo está bien resuelto, bien construido y conscientemente contenido. Pero el protagonismo no está dentro. Está arriba.

La cubierta: donde Foster se pone serio
La joya del proyecto no es la tienda. Es la cubierta. Y aquí Foster + Partners la ha resuelto de una manera magistral.
Este techo tiene un tamaño de 26,5 por 26,5 metros, está formado por doce capas superpuestas. No son anillos circulares. Son coronas de base cuadrada, con vértices redondeados, que van reduciendo su tamaño. En sección se perciben como una especie de aletas. Con esa geometría en planta, lo lógico sería esperar una pirámide. Pero no es así, el conjunto dibuja una cúpula, de silueta casi semicircular. Este matiz es fino, muy fino.


La lectura cambia con la altura. En los niveles inferiores, la cubierta parece casi maciza. A medida que se asciende, se vuelve permeable. No es un capricho formal, porque entre cada capa hay espacio para que entre la luz natural. Además, las aletas están cuidadosamente inclinadas para filtrar la radiación solar en un clima que no perdona errores.
La capa inferior de aletas se extiende más allá del perímetro acristalado. Así se genera un paseo perimetral sombreado que protege al peatón y, de paso, proporciona un papel estructural secundario. Parte del esqueleto parece apoyarse ahí. Foster no da explicaciones ni detalles técnicos sobre esta mágica cúpula. Y eso, en un proyecto de este nivel, resulta casi provocador.
Solución estructural de la cubierta del Apple The Exchange TRX
Los soportes que recogen la carga de la cubierta son de acero inoxidable. Pero es un acero tan pulido que, en los vídeos, parece vidrio. Y ahí está el truco: la estructura existe, pero se refleja tanto que el ojo cree que también es de vidrio. Por tanto, tenemos elementos de cubierta (aletas) que se apoyan en una serie de elementos radiales de acero. Estos asumen el peso real del conjunto, mientras el vidrio actúa como envolvente continua.
Las famosas aletas están hechas de aluminio. Y no debe sorprendernos, porque aportan rigidez al conjunto, reducen peso, y resuelven el control solar. La cubierta del Apple The Exchange TRX no es vidrio estructural en estado puro, sino una combinación muy afinada de acero inoxidable, aluminio y vidrio, con uniones cuidadosamente ocultas mediante silicona estructural. La estrategia recuerda a la del auditorio Steve Jobs, aunque aquí se adapta a un contexto tropical y urbano.
Resulta llamativo que, más allá de algunos planos generales y fotografías, no se hayan publicado detalles técnicos precisos. Quizá porque el objetivo no era explicar cómo se sostiene, sino conseguir que parezca que no necesita hacerlo. Y es que, cuando la arquitectura está bien resuelta, no siempre necesita justificarse.


Fotos y planos del sitio web de Foster + Partners, y de Apple.




















