El Apartamento KaiF está ubicado en una zona residencial de Kiev (Ucrania). Los clientes querían convertir una vivienda de 120 m2 en un hogar con abundante espacio de almacenamiento. Para ello se incorporaron dos vestidores. También necesitaban dos cuartos de baño, pero de tal manera que estuvieran lo más ocultos posibles al espacio central, manteniendo en todo momento un estilo sencillo y casi industrial. El resultado se aproxima bastante a un apartamento tipo loft, con una iluminación artificial muy peculiar, y una ecléctica combinación de materiales.

No disponemos de un plano de planta con el estado previo. Aún así es posible hacerse una idea de la escasa intensidad de la reforma a nivel de tabiquería. Sabemos que la parte que más se alteró fue la entrada, suprimiendo un inútil y largo pasillo. Esto sirvió para dejar a la vista la sala de estar desde la puerta de acceso al apartamento. A pesar de esta disposición, se instaló una gran puerta corredera blanca de madera y casi tres metros de largo. Su objetivo era ocultar uno de los vestidores y el aseo. Las habitaciones conservan su disposición original, salvo uno de los dormitorios, que vio alterado el balcón para poder encajar en él un escritorio.
La cocina se ha integrado dentro del espacio principal, pero quedando oculta tras el ‘muro de ladrillo’ que sirve de soporte al aparato de televisión y a la estantería; no tiene puerta alguna, está organizada linealmente, y a pesar de no tener armarios altos en el lado de la encimera, su funcionamiento es más que correcto. Precisa de la iluminación artificial casi a cualquier hora del día, por estar retirada de la fachada. Su vinculación con el área para comer es directa.

Materiales y distribución del apartamento KaiF
Se creó un pequeño pasillo, que se estrecha hacia la puerta del cuarto de baño para permitir la incorporación de una cabina de ducha. Una de las paredes está revestida con tablones de madera, camuflando muy bien la puerta del segundo vestidor de la casa. La primera intención fue dejar algunas paredes con el ladrillo visto original. Sin embargo, no era tan antiguo como se creía. Finalmente se utilizó un ladrillo belga envejecido y hecho a mano.
Algo parecido ocurrió con los lavabos, pues los modelos encontrados no encajaban bien (ni por el tamaño, ni por el color), así que se optó por encargarlos a medida para la obra.
Casi todo el piso se hizo de micro cemento tratado con un barniz de poliuretano. La idea era que se percibiera como una superficie de una pieza, y huir en la medida de los posible de las baldosas y azulejos. Los suelos de los dormitorios sí son de madera, al igual que una zona del cuarto de baño y el techo de la ducha, que se revistieron de madera de teca tratada con aceite. La piedra de las paredes del baño es de mármol travertino sin pulir, y la única parte de todo el proyecto en la que se utilizaron azulejos fue en la ducha.
Cada espacio del apartamento KaiF tiene un detalle peculiar, casi siempre relacionado con los materiales de revestimiento o con el mobiliario. Muchas de las piezas fueron diseñadas específicamente para la vivienda, como el sofá de cinco metros que ocupa gran parte del salón.


El proyecto de reforma del apartamento KaiF lo ralizaron los arquitectos de FORM Architectural Bureau. Fotos de Andrey Bezuglov.




















