
El encargo para los arquitectos era renovar un apartamento del año 1957 que apenas tenía 72m2. Visto así, no parece que fuera muy complicado, pero había un reto: en él tenía que vivir una pareja y sus cuatro hijos pequeños. Los clientes buscaban una solución creativa que les permitiera aprovechar al máximo el escaso espacio del que disponían.
Y surgió NR1977. Desaparecieron las dos habitaciones, y en su lugar se utilizó el único espacio que quedaba para meter unas estructuras de madera muy peculiares: cajas con las camas abajo y espacios de escritorio y juego arriba, accesible mediante unas escaleras. La genial idea se pudo llevar a cabo gracias a que el apartamento contaba con una holgada altura libre, permitiendo que los niños pudieran moverse por la plataforma superior, o sentarse en su borde (con los pies colgando) para utilizar el escritorio, todo ello encima de sus camas. El lugar se ve bastante divertido, donde además queda espacio para el almacenaje, y literalmente se ha hecho duplicando la superficie existente.


Este diseño es del estudio de arquitectura MihaDesign. Fotos de Sadao Hotta.





