
El diseño de esta vivienda en el sur de Islandia partió del análisis de su entorno: el mar, las montañas, un glaciar, y un cañón. Suele ser común que a la hora de justificar una propuesta el arquitecto recurra a estos aspectos, sin embargo sí que es curioso que se haga con este énfasis:
Esos elementos son los creadores del proyecto, la transición entre el paisaje dando puntos de vista de la entrada desde el norte, mientras que el muro curvo da un enfoque que revitaliza la orilla del mar en el sur. Al girar de nuevo la vista al norte, hacia la montaña, se refuerza la vista debido a la forma inclinada en abanico del muro de madera, haciendo de mediador entre las características del paisaje del norte y del sur.”
El resultado es bastante sofisticado, y más para un medio tan rural. El vidrio no sólo se ha utilizado para el disfrute de toda esa panorámica, sino también para resolver todas las barandillas de la vivienda. Resulta especial el diseño de la escalera, en el que se ha llevado al extremo esta solución, pero más destacable es sin lugar a dudas el muro curvo e inclinado a la vez.

Sala con la singular escalera
Esta casa de verano es un proyecto de Gudmundur Jonsson.















